Second Week of Advent

12-09-2018Faith and FamilyLani Bogart

Isaiah uses poetry to describe preparations for the coming of Christ. He helps us to imagine making straight paths, filling in valleys and leveling mountains. The imagery comes from actual road work done in ancient times to prepare for the arrival of a king traveling to visit a neighboring city. He needed straight, level roads. He would not be able to go to the city if the roads were in poor condition.  

Isaiah paints a picture of how we are to prepare our hearts for the coming of God. The "valleys" of failing to love as Christ teaches and the "mountains" of unforgiveness and other sins need to be made level by repentance. He wants to come to the city of our hearts. "Winding roads" that take him on detours must be "made straight." "Rough ways" full of obstacles need to be "made smooth."

Christ could come this year to end this age and begin the life of the world to come. We do not know the day or the hour. We do know that Jesus wants us to be ready whenever it may happen. Even before that Final Coming, He is always coming to His people in this world— in the sacraments, in the poor, in worship.

Our part is to welcome Lord to travel into our hearts in this coming year—is our road straight and smooth? If not, the confessional is a great place for the "road work" of Advent to begin.

Isaías usa la poesía para describir los preparativos para la venida de Cristo. Nos ayuda a imaginarnos haciendo caminos rectos, rellenando valles y nivelando montañas. Las imágenes provienen del trabajo en carretera realizado en la antigüedad para preparar la llegada de un rey que viaja para visitar una ciudad vecina. Necesitaba caminos rectos y nivelados. No podría ir a la ciudad si las carreteras estuvieran en mal estado.

Isaías pinta un cuadro de cómo debemos preparar nuestros corazones para la venida de Dios. Los "valles" de la falta de amor como enseña Cristo y las "montañas" de la falta de perdón y otros pecados deben ser nivelados por el arrepentimiento. Él quiere venir a la ciudad de nuestros corazones. Las "carreteras curveadas" que lo llevan en desvíos deben ser "enderezadas". Las "formas difíciles" llenas de obstáculos deben ser "suavizadas". 

Cristo podría venir este año para terminar esta era y comenzar la vida del mundo venidero. No sabemos el día ni la hora. Sabemos que Jesús quiere que estemos listos cuando suceda. Incluso antes de esa Venida Final, Él siempre viene a Su pueblo en este mundo: en los sacramentos, en los pobres, en la adoración.  

Nuestra parte es darle la bienvenida al Señor para que viaje a nuestros corazones en este próximo año. ¿Está nuestro camino recto y suave? Si no, el confesionario es un gran lugar para que comience la "construcción del camino" de Adviento.

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